¿Cómo se calcula el interés simple?
Los intereses son capital × tipo × tiempo: I = C·i·n. Se calculan siempre sobre el importe inicial, nunca sobre los intereses ya generados, así que el saldo crece lo mismo en cada periodo y la evolución es una línea recta.
¿Cuál es la fórmula del interés simple?
I = C · i · n para los intereses y M = C · (1 + i · n) para el montante, donde C es el capital, i el tipo por periodo y n el número de periodos. Si el tipo es anual y el plazo en meses, se divide el tipo entre doce.
¿Qué diferencia hay con el interés compuesto?
La base de cálculo. En el simple, los intereses se aplican siempre sobre el importe inicial; en el compuesto, sobre el saldo, que ya incluye los intereses acumulados. En un año la diferencia es mínima; en treinta es casi todo el resultado.
¿Dónde se usa el interés simple?
Sobre todo a corto plazo: intereses de demora, algunos préstamos entre particulares y determinados productos de renta fija. Casi todo lo que dura años — ahorro, hipotecas, inversión — funciona con interés compuesto.
¿Por qué el interés simple rinde más a corto plazo?
Porque cada régimen define el tipo anual de forma distinta. El simple usa el nominal, así que un 12% anual son exactamente un 1% mensual. El compuesto usa el efectivo, así que un 12% anual equivale a un 0,9489% mensual. Por debajo de doce meses gana el tipo mensual más alto; al año se igualan y después la capitalización toma ventaja.
¿Puedo añadir aportaciones mensuales?
Aquí no, y es deliberado. El interés simple con aportaciones periódicas no es un instrumento real: cada aportación necesitaría su propio cómputo de tiempo y el resultado sería una invención con apariencia de respuesta. Si vas a aportar cada mes, la calculadora que necesitas es la de interés compuesto.